La respiración celular conciente es una nueva forma de vivir observando la circulación del prana a través de nuestros cuerpos energéticos y nuestro cuerpo físico. El prana es la energía vital; contiene el Amor, la Vida, el Conocimiento…

El simple hecho de estar concientes de esta circulación nos permite retener el prana en nuestras células. Sin esta conciencia, el prana se contenta con circular normalmente en nuestros cuerpos como en cualquier otra cosa. Con la conciencia de esta circulación, captamos el prana y lo utilizamos para nuestra transformación. Es lo que llamamos la ósmosis pránica.

La respiración celular conciente no es un ejercicio. Hay que distinguir esta respiración conciente de los numerosos ejercicios de respiración propuestos por diversos métodos de meditación; es por lo que la llamamos respiración celular. Al contrario de los ejercicios, la respiración celular no requiere la interrupción de nuestras actividades con el fin de aislarnos, recogernos para accionarla.

De hecho, no se «realiza», se observa, lo cual nos permite continuar consagrándonos a nuestras ocupaciones cotidianas, ya sean físicas o intelectuales.  Por ejemplo, al escribir este texto, estoy conciente de la circulación del prana en mí. Además, esta respiración es completamente independiente de la respiración fisiológica.

He aquí como nuestros Guías nos la han descrito:

"Respirar concientemente es tomar conciencia de esa otra mitad de vosotros mismos que vive y respira de forma distinta, que se alimenta de forma distinta. El despertar a estos conocimientos os permite habitar más fácilmente vuestro cuerpo físico.

El cuerpo humano está hecho así: primero de luz, luego de materia. La luz que activáis en vosotros despierta vuestra materia, la vuelve más sensible a todas las fluctuaciones energéticas que provienen ya sea de vuestro alimento material, ya sea de vuestro alimento energético. Sois alimentados de todas partes. Según vuestra conciencia, podéis o no absorber esas sustancias que os atraviesan en todo momento, que están ahí disponibles para vosotros, para construir vuestro templo de luz, vuestro cuerpo físico.

Utilizad este instante para respirar profundamente el universo que os habita, la luz que ahí se encuentra a la espera. El fruto de vuestro trabajo debe ser cosechado al interior de vosotros mismos, respirando la luz que habita ahora vuestras células. La luz no debe absorberse únicamente del exterior; vosotros también sois su fuente. Este conocimiento permite a vuestras células activarse un poco más, tomando conciencia de la procedencia, de la fuente de la luz en ambos sentidos: es un movimiento de vaivén celular. La materia que se convierte en luz tiene cada vez más necesidad de luz, y menos de materia.

Tomad vuestro tiempo para respirar en conciencia el prana, el motor de nuestra nueva vida. Vuestros cuerpos necesitan prana para soportar la Onda de Amor que está por llegar. Deben debilitarse a nivel material y enriquecerse a nivel de la luz. Deben tener una densidad variable. Es por esto que os pedimos constantemente que respiréis concientemente. Simplemente hacedlo, es integrar esto en vuestras vidas lo que es importante.

De esta forma, la luz se encarna, se vuelve activa en la materia y puede expresarse en el mundo concreto, en las vibraciones pesadas, pasando por el canal en el que os habéis convertido, que encarnáis. La simplicidad os habita entonces porque sabéis quién sois. Seguid siendo ese canal activo. Respirad concientemente."