La célula vía Zoom: instrucciones de uso

4. ¡Presencia hasta el final! 

Durante la Célula de Gaiayoga, es tu presencia la que te permite ocupar tu lugar como miembro activo de la construcción cromática: tu presencia consciente, en el cuerpo que habitas, en contacto con la Fuente.

Es este contacto profundo contigo mismo y con la Fuente el que te permite seguir el hilo de la energía y escuchar cuál será el siguiente canto; el que te permite compartir para testimoniar lo que sientes o escuchas, para construirte a ti mismo.

Y es este contacto el que permite a los participantes habituales sentir —sin mirar la hora— que era el último canto, y si es su turno de anunciarlo al grupo con toda sencillez.

Sin embargo, tal vez te preguntas por qué sigue otro canto después de este  » último canto « , y qué es esa melodía que estamos tarareando.

La Canción de Cuna de la Encarnación

Es la Canción de Cuna de la Encarnación: el canto que ayuda a las almas que somos a sentirnos llamadas a la materia, el canto que nos ayuda a encarnar y a recordar lo que hemos venido a hacer en la Tierra, juntos.

Cantada al final de la Célula, esta canción de cuna nos ayuda a realizar una transición armoniosa entre este momento de comunión en grupo y el regreso a nuestra vida individual.

En este contexto, la cantas sin buscar otra mirada; la aprovechas para recuperar tu autonomía energética, en tu vehículo individual, al mismo tiempo que mantienes la conciencia de los vehículos más grandes de los cuales formas parte (el de la Célula de la Escuela de vida consciente, o el de tu célula local, del recorrido Alao Saya, de la Tierra…).

Hasta el final y más allá

En el eco de esta Canción de Cuna final, tu presencia es más necesaria que nunca.

Este es el momento de permanecer en silencio interior y ofrecer descanso a tu materia: así permites que la resonancia de los sonidos siga desplegándose en ti; permites que todas las tomas de conciencia se inscriban en tus células; permites que la paz se instale más profundamente en ti.

No es el momento de decir adiós ni de dar las gracias: todos seguimos conectados y todos hemos contribuido por igual.

Este es el momento de entrar en profunda comunión contigo mismo, en la conciencia de todas las almas encarnadas que están haciendo lo mismo que tú: cultivar la presencia en la conciencia de la Unidad.

 

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