¿Por qué hacer el trabajo de la Célula de Gaiayoga?

Hoy, más que nunca, las personas de bien necesitan ponerse en acción para canalizar una energía que vaya en la misma dirección que sus aspiraciones.

Es hora de levantarse y manifestar nuestra voluntad de participar en la construcción de un nuevo mundo. ¿Cómo? Lo más importante es dejar de luchar « contra » o denunciar con rabia y odio en nuestros corazones. Tenemos que aprender lo que significa realmente la palabra « compasión ».

Debemos ser capaces, como ciudadanos de la Tierra, de acoger a aquellos que se han desviado del camino de la fraternidad de los hombres, del respeto al libre albedrío, y que han experimentado a ultranza el control, la manipulación y el abuso.

En esta línea de pensamiento, necesitamos herramientas para emprender la construcción de una nueva sociedad. La Célula de Gaiayoga es una de ellas, disponible, gratuita y de fácil acceso.

Cualquier cambio de paradigma implica energía y eso es exactamente lo que produce una Célula de Gaiayoga. Esta acción, sin pretensión, promueve la apertura de puertas y la entrada armoniosa de una energía propicia al cambio, que proviene del Cosmos.

Las enseñanzas que dieron origen a la Célula de Gaiayoga fueron recibidas directamente de la Fuente, a través de la guía interna. Varios grupos experimentan estas enseñanzas en diferentes países desde hace más de veinte años.

La canalización de esta energía de base favorece la acción de hombres y mujeres que se han comprometido a revelar la información necesaria para el despertar de la humanidad. De hecho, el secreto y la ocultación de informaciones cruciales son la base misma del sistema en el que se ha sumido la comunidad humana. Son la fuente del sufrimiento, de la pobreza, de la miseria, de la injusticia… y, por otro lado, favorecen la materialización de nuevas invenciones capaces de liberar la energía y volverla disponible y gratuita para todos.

La guía interior nos dijo un día que lo que han hecho los humanos de un lado debe ser reequilibrado por los humanos del otro lado. Que no habrá ningún salvador que venga a borrar todo y a ahuyentar las nubes. Así que la responsabilidad de actuar recae en todos nosotros.

No todos estamos en primera línea del cambio, pero podemos participar activamente para mantener las puertas abiertas y mantener viva esta corriente que se llevará el viejo mundo y permitirá la entrada del nuevo.

No hay magia en este proceso: es una acción voluntaria y consciente, dirigida a la liberación y el florecimiento sereno de la humanidad. Con toda sencillez, en la tranquilidad de nuestros salones, rodeados de nuestros amigos, de nuestros hijos, de nuestros seres queridos, tenemos la posibilidad de recibir y sembrar la energía necesaria para los cambios que la mayoría de los seres humanos desean.

La libertad total a nivel energético y económico no sólo es posible, sino que es un derecho divino. Vivir en Paz en la Tierra no es una utopía, sino una responsabilidad, que debe ser compartida por todos los humanos del planeta, sin excepción.

Para asumir nuestras responsabilidades, debemos conocer su alcance. Necesitamos información, conocimientos que nos den una imagen precisa del mundo en que vivimos. Esta información dará forma a la acción que hay que realizar y proporcionará la motivación que apoyará nuestros esfuerzos para estar disponibles, fortalecerá nuestro compromiso y nos ayudará a establecer nuestras prioridades.

Participamos activamente en una célula de Gaiayoga desde su nacimiento, nos hemos asegurado de difundir esta enseñanza y hoy, a través de muchas mujeres y hombres comprometidos, recibimos información que nos lleva a una comprensión aún más profunda de la utilidad de esta acción. El discernimiento nunca ha sido tan esencial como ahora, para orientarse en este mar de informaciones. Seamos curiosos y sabios.

La comprensión justa nos llevará a todos a la verdadera Libertad, si nos ponemos en acción y apoyamos el soplo divino que recorre el planeta actualmente. Seamos canales de energía pura, favorezcamos el bienestar de todos sin excepción. Salgamos de la frecuencia del juicio y del miedo para vivir la Compasión, la Armonía, la Abundancia y la Paz en la Tierra.