Tu regalo de febrero de 2024
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Respirad, respirad…
Sed conscientes de estar ahí, observando vuestra respiración.
Observad desde el interior todos los movimientos automáticos que hace vuestro cuerpo físico cuando respira de forma natural.
No forcéis nada, no controléis nada… Observad desde vuestro cristal interior, en el centro de vuestro pecho. Acostúmbraos a ser testigo de lo que ocurre en vuestro interior, en esta materia que estáis habitando durante un tiempo, durante un determinado número de respiraciones. Que cada una sea consciente, para vuestro propio beneficio.
Admirad esta maravilla que habitáis…
¿Podéis imaginar eso? Un líquido -la sangre- circula por todas partes, en un ciclo continuo, pasando por vuestro corazón físico e irrigando todas las partes de esta materia que habitáis. Al circular así, desde la superficie de vuestra piel, pasando por vuestros capilares, hasta las profundidades de vuestros órganos internos, este líquido informa a cada una de vuestras células de la presencia del maestro.
Cuando habitáis vuestra materia y sois conscientes de ello, vuestro corazón energético se ilumina y alimenta vuestro corazón físico. Éste, a su vez, nutre la sangre que fluye a través de él y se extiende por todo este templo sagrado. El resplandor de vuestra presencia se comunica a cada una de vuestras células.
Por lo tanto, un segundo de vuestra presencia consciente es muy valioso para la transformación de vuestra materia inconsciente en materia consciente.
Ahora respirad profundamente, sólo una vez, y luego volved al ritmo natural de vuestra respiración.
Observáis el espectáculo estando centrados, sin ninguna tensión cerebral.
Estáis habitando vuestro corazón energético, en el centro de vuestro pecho.
Tomaos el tiempo para acostumbraros a esa presencia.
Cuando estáis en este lugar, en vuestro templo sagrado, permitís que la materia se transforme, que se convierta en otra cosa, en algo distinto a este autómata precodificado para sobrevivir en el planeta Tierra. Estáis contribuyendo al despertar de los atributos divinos que yacen latentes en su código genético, y que esperan la frecuencia vibratoria adecuada para entrar en acción.
Esta frecuencia es la consecuencia directa de la intensidad de la presencia del maestro en el interior.
Y ese maestro, sois vosotros, cuando estáis presentes. Realizáis así lo que vinisteis a hacer a esta Tierra: hacer que la materia humana se vuelva consciente, libre de todo automatismo porque está dirigida por un ser presente, responsable de su destino. Un ser que ya no está sometido a las leyes evolucionarias de la masa. Un ser que asume plenamente sus responsabilidades: es consciente de que él es la causa de todos los acontecimientos de su vida, y acepta las consecuencias.
Así que tomaos el tiempo para identificaros con algo más que la casa en la que habitáis. Este cuerpo físico, con sus sentidos, os ha cegado. Pensabais que erais eso y sólo eso, mientras que sois un alma eterna que ha venido a experimentar la vida terrestre a través de un cuerpo que se os ha prestado.
Así que tomaos el tiempo para acoger, y sobre todo descubrir, la maravilla que habitáis. Aprended a utilizarla en lugar de sufrirla.
Respirad profundamente otra vez.
Entrad en esta materia.
Además del líquido que fluye por ella, está toda esa electricidad que viaja por sus sistemas nerviosos, codeándose con los líquidos en perfecta armonía. Todos los relámpagos que emite el cerebro envían mensajes, ondas electromagnéticas, a través del sistema nervioso, el sistema de comunicación que transmite esta información a cada célula. Este cerebro está dirigido por el corazón energético; vuestra presencia en él es por tanto muy apreciada, y muy valiosa.
Sois maestros cuando estáis presentes y conscientes del juego de vuestros tres cuerpos, conscientes de lo que ocurre en los niveles físico, emotivo y mental de este templo que habitáis. No identificaros con ninguno de estos tres cuerpos es el resultado de una maestría. Así que tómaos el tiempo para dar los primeros pasos.
Respirad profundamente… y ahora mantened el control de vuestra respiración. Adoptad un ritmo lento, sin tensión, lo justo para que seáis el maestro, para que impongáis un ritmo a vuestra materia, un ritmo cómodo, un ritmo consciente.
Observad cómo se expanden vuestro vientre y vuestros pulmones, cómo cambia vuestro ritmo cardíaco y cómo aumenta la calidad de vuestra presencia. Vuestro corazón energético se calienta.
Cuando estáis presentes, estáis en la escuela de la vida consciente. Esta escuela no es un lugar fuera de vosotros, sino un lugar interno; es un espacio, una frecuencia que os permite desprenderos de vuestros hábitos y de las definiciones que tenéis de vosotros mismos, para abrazar al ser total, el ser que sois.
Segundo tras segundo, vuestro cuerpo de luz se construye a sí mismo, acercándoos a la frecuencia de un creador autónomo y sabio. No corráis tras los logros antes de haber dominado vuestros tres cuerpos, antes de conocerlos, antes de reconocer sus manifestaciones. Tomaos el tiempo, amigos míos, de conocer lo que habitáis.
Mantened el control de vuestra respiración…
Respirad profundamente por última vez y dejad que vuestro cuerpo retome su ritmo natural, sin ningún control. Abandonaos a vosotros mismos, observad.
Respirad conscientemente. Acumulad estos valiosos segundos. Manteneos en contacto con lo esencial: el latido de vuestro corazón.
Mensaje de la Fuente canalizado por Mario-Gaal
ofrecido con el Boletín de noticias de la Escuela de Vida Consciente
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