Tu regalo de septiembre de 2023
Este mensaje te lo ofrece la Fuente para ayudarte en tu camino de crecimiento.
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Respira profundamente.
Permanece en contacto con tu materia. Habita en tu corazón energético, en el centro de tu pecho.
Déjate guiar durante unos minutos. Déjate llevar. Ten confianza.
Respira profundamente por segunda vez y exhala todo el aire de tus pulmones, soltando todas las tensiones inútiles de tu cuerpo físico. Relájate.
Tómate el tiempo para sentarte y disfrutar de estos pocos momentos que te estás permitiendo.
Mira en tu interior. Siente: todas tus células se mueven; se alimentan de la luz de tu presencia.
Tu presencia se siente cada vez más. En esta presencia, escucha, escucha los latidos de tu corazón físico. ¿Has olvidado ese sonido? Es tan familiar que ya no lo oyes si no le prestas atención. Localízalo, búscalo, busca oírlo.
Toma conciencia de que tu corazón físico hace circular todo el cristal líquido que llamas sangre. Cuando estás en tu cristal interior, esta sangre se nutre de una luz especial, que lleva y transmite a todas las células de tu cuerpo físico. Imagina tu sangre como luz líquida que circula por todas partes, desde la superficie de tu piel hasta lo más profundo de tus órganos internos. Ninguna zona queda al margen; una luz líquida circula.
Cada célula se beneficia de cada segundo de tu presencia.
Al mismo tiempo, a través de tu sistema nervioso, circula electricidad, una corriente electromagnética. Es un sistema tan complejo como el sistema sanguíneo, más bien un poco más. Transmite señales e impulsos a través de tus nervios y músculos a cada una de tus células, dándote la capacidad de experimentar el tacto y sentir sensaciones a través de tu piel. Todas las señales que captas circulan por tu sistema nervioso, transmitidas por tu cerebro. Esta electricidad funciona en perfecta armonía con los líquidos en los que se bañan tus células. Los humanos no han sido capaces de reproducir un sistema tan perfeccionado. Verdaderamente habitas una creación sublime. Sé consciente de ella y cuídala.
Esta creación tiene infinitas posibilidades. Actualmente está encerrada en códigos genéticos que limitan sus capacidades. Tienes la oportunidad, a través de tu trabajo consciente, de abrir estos códigos y hacer espacio para que tu ser florezca. Tómate en serio cada segundo que estés presente. Conviértelo en un juego, un juego serio, pero un juego, al fin y al cabo; una acción que se lleva a práctica en relajación a través de una elección consciente repetida, la elección de estar presente en tu respiración fisiológica, la elección de volver a entrar en contacto con la Luz que eres, y que habita esta materia para vivir la experiencia de una vida terrenal.
¿Por qué no vivir plenamente esta experiencia descubriendo constantemente las infinitas capacidades del cuerpo humano?
¿Por qué dejarte limitar por tus creencias y certezas?
Sacúdete todo eso. Ábrete a tu sol interior y te sorprenderás de lo que descubrirás. Deshazte de todas las definiciones que tienes de ti mismo. Eres mucho más que eso. Tu historia personal terrenal no tiene nada que ver con la historia de tu ser superior.
Vuelve a respirar profundamente. Luego déjate arrullar por el ritmo natural de tu respiración.
Tu cuerpo físico se apaña bien solo de manera automática para nutrir cada una de las células que lo componen. Cuando tienes esta realidad en cuenta y dejas que ella acompañe tu presencia consciente, se añade otro alimento al que normalmente asegura la supervivencia del cuerpo, un alimento más rico, una luz más densa.
Cuando eliges conscientemente estar presente en la materia, ésta recibe un alimento de calidad superior que despierta sus atributos divinos; esto te permite vivir la experiencia terrenal en una frecuencia vibratoria diferente, lo que cambia tus sentidos de percepción. Tu visión del mundo se amplía, al igual que tu comprensión. Sientes una sensación de libertad mucho más profunda. Ya no tienes miedo de lo nuevo, ya no tienes miedo de tu propia luz. Estás amaestrando en silencio la grandeza de tu ser. Sé curioso, no te límites a lo que siempre has creído.
Vuelve a escuchar los latidos de tu corazón físico. Busca escucharlo.
Sé paciente contigo mismo. Cada segundo de tu presencia está construyendo tu cuerpo de luz. Poco a poco, este cuerpo de luz perfecciona el cuerpo físico. Al igual que tejer, requiere tiempo, amor y paciencia. Cada segundo se añade a los anteriores; el trabajo adquirido nunca se pierde. La construcción del cuerpo de luz se reanuda en cuanto tienes otro segundo de presencia. Así que tómate tiempo, durante tus días, para volver a tu centro, a tu sol interior; vuelve a escuchar los latidos de tu corazón; estate atento al ritmo de tu respiración natural.
Tómate tiempo para amarte, es decir para estar presente contigo mismo, sólo para ti, segundo a segundo, sin juzgar tus ausencias de ninguna manera, de ninguna forma.
Respira profundamente por última vez. Recuerda que nunca estás solo en este camino de vida, que tienes un Guía personal, un amigo al que elegiste antes de encarnarte. La única diferencia entre tú y él es que él se ha quedado en el otro lado, sin tomar un cuerpo físico; y esto es para acompañarte, para darte las ideas correctas, las intuiciones, para hacerte sentir cuando vas en la dirección equivocada, sólo para guiar tus pasos. Siempre tienes la última palabra, la libre elección de escuchar o no su sabiduría. Él conoce el camino más corto; te toca a ti elegir. Pero una cosa es cierta: nunca estás solo, hagas lo que hagas. Él siempre ha sido testigo de cada detalle de tu vida, y está esperando pacientemente a que elijas estar en contacto con él para acelerar tu desarrollo. Así que respíralo.
Haz las paces contigo mismo.
Practica durante tu día para integrar estas pocas acciones simples que contribuyen a la construcción de tu cuerpo de luz. Hazlo por ti. Haz crecer tu sol interior. Al hacer este trabajo personal, estás contribuyendo a mejorar la armonía de toda la humanidad. No olvides que tu sol está unido a todos los demás y que los esfuerzos de cada uno nutren al conjunto.
Bienvenido a este mundo de conciencia, este mundo de amor verdadero, este mundo de presencia.
Hasta pronto.
Mensaje de la Fuente canalizado por Mario-Gaal
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