Tu regalo de abril de 2024
Este mensaje te lo ofrece la Fuente para ayudarte en tu camino de crecimiento.
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Hola.
¡Hola!
Aquí estás en la Tierra como ser de luz.
Un cuerpo físico te pertenece y eres responsable de él.
¿En qué mundo vive?
Una atmósfera llena de ondas contradictorias.
Le dieron un alimento material que lo vuelve apático, neutro, sin voluntad propia. Lo han convertido en un esclavo sin verdadero libre albedrío. Ha sido programado para obedecer ciegamente. Está sujeto a creencias. Está codificado para seguir e imitar.
Y llegas Tú, despiertas en él, después de haber pensado que eras él. El trabajo comienza, su verdadera transformación se hace posible.
Habita en su corazón con todas tu fuerza, y sigue la guía que te llega de la Fuente para conseguir liberarle de todos los obstáculos y influencias, de todos los venenos que ha comido, de todas las creencias que ha aceptado.
Tendrás que estar atento para dejar de pensar que eres él, para cogerle de la mano y amaestrarlo, para que disfrute tu luz.
Ten paciencia. Quiérelo por lo que es. Acéptalo como es y muéstrale el camino hacia la libertad. Haz brillar tu luz en él.
Déjalo respirar profundamente, ahora… deja que cada exhalación lo vacíe de sus tensiones innecesarias y haga sitio para tu luz.
Aquí estás en la Tierra, en un cuerpo físico, entre una multitud de cuerpos. Tu vigilancia no debe flaquear: sabes –o deberías saber– que hay seres muy diferentes que se visten con cuerpos similares al tuyo. No permitas que la ingenuidad te lleve a creer que todos son como Tú. No tengas miedo: discierne, escucha, siente, irradia, irradia, irradia. Este mundo necesita tu luz, al igual que TODOS los seres que conoces, con los que entras en contacto y a los que amas.
Estás aquí para traer tu luz a este mundo, y esto se hace a través del cuerpo físico que has elegido transformar. Cuando tu cuerpo esté suficientemente lleno de tu luz, irradiará a su alrededor, nutriendo a los otros cuerpos, a los otros soles, ayudándoles a despertar de la ilusión.
Llegas a la Tierra…
Despiertas poco a poco, el trabajo comienza.
Ahora haz que tu cuerpo respire profundamente…
Eres responsable de una sola cosa: irradiar.
¿Pero qué significa eso para este mundo?
Irradiar es, en primer lugar, reconocer al ser de luz que eres, y dejar que alimente conscientemente al ser de materia que habita, tan a menudo como sea posible.
Irradiar es escuchar y actuar con la guía interior; es hablar con la voz del corazón, la justeza; es decir la verdad, ser transparente.
No has venido a enseñar: has venido a transformar. Lo que consigues transformar, lo puedes enseñar. Lo que para ti está probado puede ayudar realmente a los demás.
Pero ten cuidado: no des tu luz sin antes transformar tu cuerpo.
Las herramientas de un carpintero no sirven de nada a un niño pequeño. Igual que las herramientas de un cirujano no le sirven a un carpintero.
Todos sois diferentes. Todos tenéis herramientas que integrar y amaestrar. Todos juntos, participáis en la transformación de la raza humana. Un solo ser de luz no puede llevar a cabo esta tarea, pero la luz de cada uno de vosotros sí.
Da, brilla, haz tu parte. Hazlo lo mejor que puedas: eso será más que suficiente… pero hazlo.
Esfuérzate por adquirir la disciplina necesaria para mantener tu cuerpo en la frecuencia más cercana al ser de luz que eres.
No hay secreto en el camino del despertar: para transformar tu cuerpo, necesitas estar bien anclado, bien centrado, consciente de tu propia potencia. Y debes, poco a poco, experimentar la transformación concreta de la materia que habitas. Nadie hará este trabajo por ti.
Deja de elevar los ojos al cielo en actitud de víctima. Entra en el Universo por la puerta de tu corazón y, desde allí, pide la Fuerza, la Energía; exige que esa Energía se active en tu vida material. Deja de suplicar.
Deja que tu cuerpo respire profundamente…
Vas a necesitar vigilancia, presencia; ¿está el alma que eres preparada? Estás despertando, tu potencia está volviendo a ti, y si continúas vagabundeando, tu cuerpo se destruirá a sí mismo más rápidamente de lo que debería. Esto no es un juego: has elegido, ahora haz el trabajo.
Todo esto parece muy serio a tus ojos humanos, pero cuando hayas alcanzado la frecuencia del corazón, todo se volverá más ligero, todo se simplificará y sabrás estar bien en todas las circunstancias, sin ningún esfuerzo de voluntad, simplemente centrándote, escuchando y obedeciendo a tu guía.
Estás en el proceso de escalar la montaña de las ilusiones; la tarea parece ardua, la cima parece escaparse cada vez que crees haberla alcanzado. Persevera, entra y aliméntate.
Estés donde estés, la escuela de la vida consciente está dentro, en tu corazón. Tómate el tiempo necesario para instalarte allí; tómate el tiempo necesario para sanar tu cuerpo de sus miedos, de sus creencias, y no creas que es fácil llegar hasta allí, aunque sabes que este camino es sencillo. Requiere perseverancia, y que olvides tus ideales; requiere entrega, y sobre todo reconocimiento… reconocerte… reconocer quién eres….
Da gracias… tus ojos se abrirán una y otra vez.
Verás, y tendrás que aceptar lo que ves. Este mundo te reserva grandes sorpresas, y la mayoría de ellas no son agradables. Así que ánclate. Deja que tu luz brille. Nutre tu cuerpo. Activa conscientemente tu vehículo electromagnético.
La única manera de participar concretamente en la transformación de este mundo es la siguiente: irradia y transforma tu propio cuerpo con la fe y la determinación que posees. Cuando lo hagáis, tú y los demás, todos unidos por la construcción cromática, este mundo cambiará irrevocablemente.
Tú tienes tu parte que hacer; olvídate de las grandes misiones y entra en tu reino interior. Atrévete a dejar que brille tu luz.
Una respiración profunda…
Sin embargo, nunca impongas tu luz a los demás.
Sigue tu guía interior. No quemes a los seres: ama, escucha, discierne, siente. ¡Se requiere tu vigilancia en todo momento!
Una última respiración profunda…
Recuerda: cuando necesites ayuda, no mires al cielo; entra en tu corazón y pide; exige y recibirás.
Pero primero tómate el tiempo para estar en paz: las suplicas no van más allá de la frecuencia de la Tierra.
Has comprendido… estás brillando, tu traje de luz está cambiando, cuídalo. Cuida de los demás, y sigue tu camino, con el corazón en paz.
Hasta muy pronto.
Una última cosa para ti… escúchala en tu corazón…
Eso es todo.
Mensaje de la Fuente canalizado por Mario-Gaal
ofrecido con el Boletín de noticias de la Escuela de Vida Consciente
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