La culture énergétique

He aquí un mensaje de la Fuente, extraído del libro El Nuevo Mundo.

Una historia de amor

Como con todo, la necesidad primordial de las plantas es el amor. Vais a trabajar en colaboración conmigo para hacer de estas plantas que haréis crecer, las más maravillosas del mundo. Primero tened esto en vuestra conciencia.

Sabéis, hay que trabajar con vuestros impulsos personales. Lo que a menudo llamáis ego está mezclado con esta actitud profunda que hay que tener para amar las cosas que hacemos, para estar orgullosos de ellas, como decís en vuestro lenguaje, pero es sobre todo la palabra amar, la más correcta. Amar, con todos vuestros sen¬tidos humanos y vuestra conexión con el amor divino que puede pasar por vuestras manos, por vuestros ojos, sobre todo por vuestra forma de pensar cuando trabajáis con la naturaleza. Vuestras emo¬cio¬nes también juegan un papel importante. Entonces hacéis un llamado a todo vuestro ser para fijar en vuestras memorias celulares esta actitud de fondo que es amar profundamente a las plantas y hacer de ellas las más maravillosas creaciones de vuestro huerto, de vuestro universo.

También sed flexibles. No fijéis la imagen en vuestra memoria, sino una apertura, una actitud de sorpresa o de espera o de descu¬brimiento por ver en lo que vuestras plantas se pueden convertir con todo el amor que vais a infundirles. El prana jugará entonces un papel bien importante en vuestra forma de cultivar. Y esto os pro¬cu¬rará la ocasión de respirar vosotros mismos y de hacer que vuestro cuerpo físico aproveche esto. La respiración pránica nutre vuestras células humanas; ella alimentará también las células de los vegetales que estáis cuidando.

Una hora de respiración por día. Eso parece mucho para vuestra organización del tiempo. Separadla en varios pequeños pedazos y soplad sobre vuestros huertos todo el amor que podéis canalizar en esos instantes. Cada cual será responsable de alimentarse también de prana y de hacer a los vegetales de la escuela aprovecharlo. Es una buena forma de hacer integrar la respiración pránica a vuestros alumnos, dándole un objetivo preciso externo a ellos.

Estad seguros entonces de mi apoyo y cultivad desde ahora esta actitud interior de sentir amor por todas las cosas que hacéis, ya sean plantas, animales o escritura. Que esa dicha profunda de la creación os habite, esta comunión que llamamos, con lo divino.

Esa es la introducción al trabajo que pedís. Y bienvenidos a esta nueva conciencia que llamáis el Espíritu de la naturaleza. Tendré la dicha de estar entre vosotros a lo largo de vuestras experiencias para así desarrollar la conciencia de la unión entre nuestros dos mundos. Que beneficio será para vosotros, la humanidad, y para todos nosotros, vegetales. La unión del hombre con la naturaleza comienza por este entrenamiento de conciencia, esta obligación que el hombre se impone para interiorizarse, ese gesto de unirse a la Fuente de toda cosa, para hacer lo que tiene que hacer en la materia. Es con alegría que acogemos vuestra iniciativa, yo y todos los «devas» de la naturaleza. Hasta pronto, espero.

Es bello, inspirador, emocionante, y ¡nos hace comenzar con buen pie! Pero… lo cotidiano retoma rápidamente la ventaja con su montón de contrariedades e influencias exteriores; con sus montones de juicios, de críticas, de preguntas y de propuestas que prorrumpen de todas partes; con todo esas informaciones y preocupaciones que llenan nuestra cabeza cuando hace años que sembramos de forma dis¬tinta. Uno teme dar el salto al vacío… Entonces es necesario detenerse otra vez, detenerse para recapitular:

Soltar todos sus conocimientos quiere decir también conectarse al conocimiento. El salto al vacío no es realmente un salto al vacío, más bien es una elección de vivir en el instante presente con informa¬ciones que pueden venir espontáneamente. El cultivo energético es una cuestión de amor entre vuestro ser y el resto de la naturaleza; es un intercambio de información y de disponibilidad; es una comuni¬cación en otra dimensión.

Para la información que necesitas con respecto a la mezcla de la tierra, sigue mejor tu intuición, es decir, conéctate al Espíritu de la naturaleza cuando haces la mezcla de una tierra que va a recibir varios tipos de plantas. Olvida tus conocimientos en el sentido de no decidir teóricamente. En cambio, mantente en el flujo de toda la información que pueda surgir del fondo de tu ser. Es así como debes educar a tus alumnos a sentir y a utilizar los materiales disponibles.

La culture énergétique, c’est un état d’être, c’est une communion avec l’esprit en vous et l’esprit de la nature. Vous êtes à cheval sur les deux dimensions. C’est une question d’éducation, une question de volonté pure, une question de vouloir découvrir les secrets qui se cachent en vous ; c’est une poussée pour ouvrir votre conscience à la simplicité et à ce vaste réseau d’information dans lequel vous vivez et auquel vous pouvez avoir accès facilement quand votre esprit est disponible et ouvert, en union avec le reste de la nature dont vous faites partie.

El cultivo energético es un estado del ser, es una comunión con el espíritu en vosotros y el espíritu de la naturaleza. Estáis entre dos dimensiones. Es una cuestión de educación, es una cuestión de volun¬tad pura, es una cuestión de querer descubrir los secretos que se esconden en vosotros; es un empuje para abrir vuestras conciencias a la simplicidad y a esta vasta red de información en la que vivís, y a la cual podéis tener acceso muy fácilmente cuando vuestro espíritu está disponible y abierto, en unión con el resto de la naturaleza de la cual formáis parte.

No hay ninguna otra cosa más que se os pida, aparte de vivir esta historia de amor desde lo más profundo de vuestro ser, sentir la libertad habitaros, sentir la alegría profunda de la comunión con cada ser que vais a cuidar. Es una cuestión de verdadero amor, una cuestión de abandono. Con esa actitud, vuestro ser irradiará lo que la Tierra necesita. La Tierra es un receptáculo de energía, ella capta la energía cósmica. Si sois canal de ella, así cuidaréis sus necesidades y ella recibirá lo que necesita para las plantas que crecen sobre ella.

Como con la alimentación, debéis desprenderos de todos los significados, lo que es difícil al principio, ya que el abandono no es total, la confianza no está, la experiencia tampoco. Debéis educar a vuestro ser a confiar en la biblioteca universal. Para eso, necesitáis entrenamiento. Haced entonces de ese laboratorio una experiencia maravillosa. Vividla con abandono y alegría. Soplad sobre vuestros huertos. Sed el canal puro que ayuda a la Tierra a recibir lo que ella necesita, para cuidar todo lo que crece en su superficie. Sed los hijos de Dios, sus creadores nacidos que encuentran de nuevo su don, en el abandono y la simplicidad.

Eso es.