El cultivo energético
Mensajes de la Fuente extraídos del libro El Nuevo Mundo
Las siembras
Aún no lo he precisado, pero os podéis imaginar que volví a poner las manos en la tierra. Sin embargo, en el periodo de las siembras, no estaba en Quebec y entonces, tenía que confiárselas a otros. Un año, me preocupaba y me sentía desestabilizada entre mi sentir y los resultados que observaba. No sabía cómo manejar el hecho de que la persona responsable de las siembras no trabajaba con su sentir. Ya veía las implicaciones de ello por todo el resto del verano, y no lograba mantenerme neutral. Entonces, pedí ayuda.
Déjala aprender, dile que aprender quiere decir cuestionarse continuamente y observar el comportamiento de sus bebés. Algunos necesitan poca luz, otros mucha. Todos tienen que crecer fuertes y bien enraizados. La escucha de las necesidades no está basada en ninguna teoría y la escucha que está desarrollando con ella misma la ayudará mucho a volverse sensible con lo que hace y a dejar de buscar el éxito. Amar quiere decir: responder a las necesidades reales.
Déjala experimentar, indicándole el camino del sentir, diciéndole que sus bebés se irán a un suelo consciente, preparado por los Espíritus de la naturaleza. El avance a tientas que ella hace en el área del cultivo no tiene nada que ver con el trabajo que debe hacer realmente. Los conocimientos la enredan y la separan de su sentir.
Pero aún así, ella debe pasar por ese proceso para estar segura y darse cuenta que lo que se conoce de las plantas en nuestra sociedad es una ínfima parte del conocimiento necesario para la alquimia natural. Enredados en vuestras teorías, dais toda la importancia a las apariencias, en vez de al contenido de los alimentos. Hacéis a los alimentos lo que os hacéis a vosotros mismos. Sin embargo, ahí está el instinto, esta escucha inocente del niño que sabe.
Hay muchas mentiras alrededor de la siembra. Influenciad mejor la semilla con vuestra energía. Tenéis ese poder. Influenciad la estructura cristalina de vuestras semillas antes de ponerlas en la tierra. La semilla lleva en sí memorias genéticas que podéis influenciar y modificar, inyectándoles el amor crístico, lo que borrará los errores humanos. La semilla, fuente de la vida…fuente de la vida.
Después Mario vio la imagen de la persona responsable de la siembra, trasplantando sus brotes de lechuga:
Ella induce la influencia de la mente en cada planta. Tiene un amor emotivo por las plantas y no es eso lo que ellas necesitan. No pasa nada a nivel energético porque eso produce un tapón a pesar de tener las mejores intenciones; la energía no pasa.
Luego, se dirigieron directamente a mí, para incitarme a implicarme aún más.
Vuelve a empezar de cero y aprende tú también de nuevo. Tus conocimientos y tu experiencia te ayudarán, pero hay costumbres de comportamiento de las que tienes que deshacerte. Tu huerto es un ser que evoluciona. Escúchalo y sigue las directrices que te dimos para establecer con tus alumnos un diálogo propicio al descubrimiento y a la nueva exploración. Verás tus conocimientos transformarse en un sentir profundo, si escuchas realmente en el instante presente las necesidades de tu huerto.
Ve más allá del cultivo que conoces, para abrazar el cultivo energético. Las verduras pueden ser más pequeñas y menos bonitas, pero mucho más vivas. Lo importante es la conciencia que llevan. Respeta a cada ser que lo compone y verás bien a cada uno abrirse con lo que necesita. Respeta cada elemento que compone al huerto.
Con respecto a tu preocupación por las semillas transgénicas, las semillas «de cepa» (sin transformación del humano) son las mejores, inclusive cuando han tenido aportes químicos. Debéis identificarlas vosotros mismos, no es trabajo de los Espíritus de la naturaleza dar esa información. Lo sabrás por tu Guía interior. Será muy claro en tu cuerpo, con el nombre de las plantas.