El cultivo energético
Mensajes de la Fuente extraídos del libro El nuevo mundo
El huerto consciente
Por el momento, estáis aprendiendo: aprendéis a escuchar la naturaleza. Lo más importante, más allá de las enseñanzas humanas, es sentir, en relación con la Tierra, el momento oportuno para cada especie. Esos conocimientos no los encontraréis en los libros. Es con el amor por cada especie y en comunión con sus espíritus, como vais a poder desarrollar vuestro instinto, vuestro sentir con respecto a ellos, y la forma de hacerlos crecer.
Este año es un año particular; aprovechadlo para aprender a escuchar desde el interior. La temperatura de la Tierra va a cambiar, se va a volver muy variable: ningún calendario ni experiencia pasada será suficiente. Tenéis que estar verdaderamente en contacto con el instante presente y la acción correcta por hacer. Entráis en la era del sentir. Vuestra supervivencia depende mucho de vuestra capacidad de adaptaros a los cambios que la Tierra vivirá. Esto es un embrión de los cambios y de los esfuerzos que esto os pedirá, para dejar de lado lo conocido y adaptaros a cada instante a lo que pasa con las energías ambiente.
Los conocimientos son buenos, pero deben ser manejados con el sentir, si no ¡es absurdo! En el conocimiento humano, falta siempre el lado energético, el lado del vínculo con la Tierra, el lado del intercambio pránico. La preparación del lugar es a menudo descuidada, hablo del lado energético. La tierra es manipulada a menudo sin amor. Preparar la tierra para una especie, es como hacer un nido para una persona que uno ama y espera.
Hay toda una educación que se puede recibir con las plantas, todo un amor que cultivar, toda una conciencia que despertar. Seguid practicando y utilizad lo que sabéis sin dejaros cegar por vuestros conocimientos, sumándole la sabiduría adquirida, la sabiduría del momento presente.
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Os conté que tenía de forma natural una gran confianza en los Espíritus de la naturaleza, pero no era el caso de mis «alumnos en aprendizaje» que vivían con nosotros. No era que no querían creer, pero sus viejos reflejos eran más fuertes que su buena voluntad. Apenas se presentaba un problema, metían sus narices en los libros o se informaban en lugares donde las personas que trabajaban allí habían, desde hace tiempo, perdido el sentido mismo de la naturaleza.
Yo también, cuestionaba, leía y me informaba. Pero siempre pasaba las respuestas por el filtro de mi sentir antes de aplicar las soluciones, lo que no era el caso de las personas que nos rodeaban.
En todo lo que vivo, cuando estoy sola y en silencio, sé contactar la información oculta en mi ser. Pero en contacto con el exterior, todavía me pasa que dudo cuando me asaltan la lógica, las creencias y los conocimientos adquiridos.
Entonces, en el periodo donde teníamos en nuestro horario cotidiano un momento de comunicación con los Espíritus de la naturaleza, aprove¬chamos para verificar muchas cosas. Un día, les pregunté si era cierto que la tierra de nuestro huerto era demasiado rica, información que provenía del exterior, por supuesto, era un diagnóstico hipotético que nos hubiera llevado a tener que utilizar productos para reequilibrar nuestra tierra…
No, no es correcto. El análisis de suelo está basado en el aporte químico de los elementos que faltan; es una industria. Cuando traba¬jáis con los Espíritus de la naturaleza, el suelo se prepara con respecto al cultivo que le ponéis. Hay diferentes formas de hacerlo. Una de ellas es predeterminar, antes del invierno, el lugar donde vais a plantar los diferentes componentes de vuestro huerto. Durante el invierno y en primavera, los Espíritus de la naturaleza trabajarán para ajustar el suelo en consecuencia.
Preparar un huerto es como preparar un nacimiento: hay que dejarle el tiempo a la naturaleza para que haga su obra. El periodo de gestación invernal es muy importante si queréis un alto rendimiento energético de vuestros alimentos. Dejad a cada uno el tiempo para hacer su trabajo. Tened presente que el huerto es un ser vivo que tiene sus particularida-des, su personalidad y sus necesidades inherentes a su energía global. Cada parcela de terreno cultivada con esta conciencia producirá de dos a tres veces más. El compañerismo también es muy importante; el compañerismo instintivo es el más importante.
No descuidéis ningún aspecto del ser que creáis cuando hacéis un huerto y, sobre todo, prestad atención a sus necesidades que se escuchan, se sienten, se ven. No temáis transformarlo: seguid las corrientes telúricas para hacer vuestras hileras de siembra y prestad atención al viento. Con esto, tenéis los elementos para comenzar a construir un huerto consciente.